Historia de los Relojes Leica
Los Orígenes de la Relojería
La relojería siempre ha estado muy presente en las fábricas de Ernst Leitz, en cada instrumento óptico y en cada cámara Leica. Esto se refleja en el proceso de fabricación, en la precisión de la artesanía y en la propia marca.
Con solo 20 años, Ernst Leitz I se instaló en 1863 en Neuchâtel (Suiza) para aprender el oficio de relojero en la fábrica de telégrafos y relojes de Matthäus Hipp. Así comenzó su carrera profesional. En aquella época, Leitz aprendió a transformar algo grande en algo pequeño, a concentrarse en lo esencial, a trabajar con absoluta precisión y a utilizar los materiales tradicionales de la relojería. También adquirió conocimientos sobre la producción en serie y, posteriormente, llevó todo ese saber a Alemania. En Wetzlar, se dedicó a la fabricación de instrumentos ópticos y se centró inicialmente en los microscopios. La gran precisión de sus ópticas le valió un gran reconocimiento en la comunidad científica.
De la Óptica a la Primera Cámara Leica
En el legado de Leica, la relojería constituye la base de la empresa tal y como la conocemos hoy en día. La primera gran cámara horizontal de Leitz salió al mercado alemán en 1880. Fue el comienzo de muchos otros avances. Entre ellos se encontraba, por ejemplo, la fabricación de otros tipos de objetivos, como los objetivos dúplex para diferentes distancias focales y los objetivos para microfotografía y macrofotografía. Alrededor de 1900 le siguieron los primeros proyectores y cámaras de mano.
El verdadero avance en la fotografía lo logró el mecánico de precisión Oskar Barnack. En 1913, inventó una cámara más pequeña y ligera que ofrecía una calidad de imagen excepcional: la primera cámara Leica, a la que cariñosamente llamó «Liliput» y que sigue marcando la identidad de la empresa hasta el día de hoy. Fue la primera cámara en utilizar película cinematográfica de 35 mm en formato horizontal. La primera cámara Leica hizo que la fotografía fuera móvil y apta para el uso diario. Simboliza tanto el comienzo de la historia de la empresa Leica como la artesanía, la excelencia técnica, el ingenio y un nuevo enfoque de la fotografía.
Relojes Únicos desde la Década de 1980
De vuelta a los orígenes: los primeros relojes Leica se fabricaron en las décadas de 1980 y 1990. En aquella época, Leica realizó varias pruebas con modelos de relojes. Incluso se ofreció una versión con mecanismo cronógrafo automático ETA 7750 en edición especial con algunas cámaras.
Pero el verdadero inicio de la producción moderna de relojes se produjo con el traslado al nuevo Leitz-Park en Wetzlar en 2013/2014. En colaboración con Valbray, Leica lanzó la edición especial limitada Valbray EL1 Chronograph con motivo del centenario de la empresa. La empresa relojera independiente Valbray, con sede en Lausana, creó esta edición limitada a 100 ejemplares, con las palabras «100 Years of Leica Photography» y el logotipo de Leica grabados en el fondo de la caja.
Lo más destacado del reloj era su exclusivo sistema mecánico de membrana compuesto por 16 láminas individuales, que reflejaba el funcionamiento del objetivo de una cámara. El reloj Valbray EL1 Chronograph estaba disponible en dos versiones: 50 ejemplares de titanio y 50 ejemplares con revestimiento DLC.