Fragmentos de EE. UU.
Esta fotoperiodista, ganadora del Premio Pulitzer y de un Emmy, suele trabajar por encargo. Sin embargo, últimamente ha descubierto el placer de pasear sin rumbo fijo y de confiar en su instinto. Esto le da libertad para explorar el espíritu de la época con gran apertura. Desde las elecciones presidenciales de EE. UU. de 2024, percibe una tensión creciente en el país. Davidson nos ha hablado de sus métodos de trabajo, sus objetivos fotográficos y sus observaciones mientras deambulaba estos últimos años.
La Entrevista con Barbara Davidson
¿Cuál ha sido el tema general de las fotografías que presentamos aquí?
Esta serie no trata tanto de un tema específico como de reacciones instintivas ante pequeños momentos con los que me encuentro en mi día a día como fotógrafa. Algunas de las fotos las hice como parte de encargos; otras, mientras hacía mis cosas del día a día, cada vez que algo me hacía detenerme. Confío en ese impulso: no me quedo pensando en que podría haber sido una buena foto, sino que me detengo e intento capturarla. Por eso, este trabajo no se basa tanto en un tema concreto como en momentos vividos aquí y ahora: pequeños fragmentos que capturan un instante y un sentimiento específicos. En este sentido, el tema real no es el contenido de la imagen, sino mi reacción ante el momento en sí.
¿Cuál es para ti el mayor reto cuando haces fotos?
El mayor reto es tomarme el tiempo suficiente para ver de verdad lo que tengo ante mí. Como fotoperiodista, tengo que mantener siempre el equilibrio entre reaccionar rápido y decidir conscientemente qué incluir en el encuadre. Con el tiempo, me he dado cuenta de que lo más difícil no es la parte técnica, sino saber qué es lo importante en un momento dado y confiar en tu propio instinto. A veces me pierdo una foto porque doy un paso atrás para intentar entender primero lo que está pasando. Pero esos momentos suelen dar lugar a imágenes más impactantes y significativas.
Creciste en Montreal como hija de inmigrantes irlandeses. ¿Dirías que eso te da una perspectiva de forastera y te permite percibir con mayor agudeza las peculiaridades y rarezas estadounidenses?
Crecer en una familia de inmigrantes a menudo me hacía sentir como si no encajara del todo. De niños, solo visitamos Irlanda una vez, así que no desarrollé un vínculo fuerte con ese país; en Canadá, por otro lado, sentíamos que aún teníamos que construir nuestro propio sentido de pertenencia. La brecha cultural entre Canadá y EE. UU. se subestima con facilidad. A primera vista, ambos países parecen similares, pero en la vida cotidiana se hacen evidentes diferencias sutiles pero significativas. Esta distancia agudiza mi mirada hacia los detalles de la vida cotidiana estadounidense: me fijo en cosas que a otros les pueden parecer obvias. Estados Unidos me resulta familiar, pero lo vivo más como observadora que como alguien a quien ese país haya moldeado. Esta perspectiva también influye en mi trabajo documental sobre la violencia armada: al haber crecido en Canadá, donde está mucho menos presente en el día a día, soy muy consciente del contraste.
¿Cómo ha cambiado el estado de ánimo general en EE. UU. a lo largo de los años, según tus observaciones?
El estado de ánimo en Estados Unidos ha cambiado notablemente en los últimos años, sobre todo desde las elecciones de 2024. Una tensión e intensidad que antes eran menos palpables ahora se notan mucho en el día a día. Como fotoperiodista, creo que es importante estar presente en esos momentos y capturar lo que está pasando, porque eso pasa a formar parte de la memoria histórica. Cuando hago fotografía callejera, sigo buscando momentos que tengan un interés más artístico que histórico.
¿En qué te fijas especialmente cuando haces fotos?
Intento reaccionar de forma inmediata ante lo que tengo delante y descubrir momentos llenos de densidad visual y matices. Presto atención a los gestos, a las relaciones y a las situaciones en las que la luz, el momento y el movimiento se unen, y confío en mi instinto para pulsar el disparador cuando me parece que es el momento adecuado. Me atraen las imágenes que parecen complejas y vibrantes, en las que suceden varias cosas a la vez y el espectador puede descubrir algo nuevo cada vez que las mira. Para mí, no se trata tanto de aplicar un estilo predefinido como de reconocer cuándo una situación tiene esa cualidad en sí misma, y aprovecharla en ese mismo momento.
Has utilizado las cámaras Leica Q2 y Leica Q3. ¿Qué te ha gustado de este sistema y cómo ha enriquecido tu lenguaje fotográfico?
Leica Q3 es una cámara excelente para el tipo de fotografía espontánea que hago. Es compacta pero potente, lo que me permite entrar y salir de las situaciones sin llamar mucho la atención. Esta discreción es importante en mi trabajo: me ayuda a mantenerme presente y a reaccionar sin alterar lo que está sucediendo ante mí. La calidad de imagen del objetivo no tiene rival y aporta a las fotografías una nitidez y profundidad que encaja con el modo en que veo las cosas. En este sentido, la cámara respalda mi lenguaje visual: me permite estar cerca del momento y trabajar de forma intuitiva, sin complicar el proceso.
El Equipo Utilizado por Barbara
Barbara Davidson
Barbara Davidson nació en Montreal, hija de padres inmigrantes irlandeses, y ahora vive en Los Ángeles. Ganadora del Premio Pulitzer y de un Emmy, esta fotoperiodista se dedica principalmente a proyectos documentales a largo plazo que reflejan los cambios sociales, culturales y políticos en EE. UU., prestando especial atención a las consecuencias de la violencia armada para las personas, sobre todo para las mujeres y los niños. Recibió una beca Guggenheim (2020) y ha sido nombrada en dos ocasiones «Fotógrafa Internacional del Año» por POYi. Sus trabajos se han publicado en medios de prestigio, como New York Times, Los Angeles Times, Washington Post y National Geographic.
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