Grand’Hotel Metropoliz
Hace más de diez años, una antigua fábrica de salami de Roma se convirtió en el hogar de personas de diversos orígenes étnicos. Franco Buoncristiani cuenta su historia
En 2011, unas doscientas personas de setenta familias se mudaron a un recinto abandonado de la capital italiana y, desde entonces, viven juntos en paz y armonía. En su serie, Franco Buoncristiani inmortaliza la vida cotidiana de esta comunidad, formada por gente de distintos países, y describe un proyecto que, con la ayuda del arte, se ha convertido en el primer museo habitado del mundo.
La Entrevista con Franco Buoncristiani
¿Cómo es la vida en Metropoliz?
Metropoliz me recuerda a mi infancia en un pueblecito de la campiña toscana, donde todo el mundo se conocía, las familias se ayudaban entre sí, las puertas de las casas siempre estaban abiertas y los niños jugábamos en las plazas. Una comunidad unida e inclusiva que se fue formando poco a poco: hoy en día, eso es lo que representa Metropoliz.
¿Cómo surgió el proyecto?
Visité Metropoliz hace unos diez años. Por aquel entonces, me acompañaba De Finis, el comisario y fundador de esa zona museística llena de instalaciones y arte urbano. Fue una visita específica para ver la exposición, durante la cual no presté atención a los residentes. Hace tres años, volví allí con unos amigos apasionados por el arte urbano. Durante esa visita, entré en contacto con los residentes y, unos días después, decidí contar su historia a través de mis fotografías.
¿Cómo reaccionó la gente ante ti y tu cámara?
Fui allí sin cámara y les expliqué mi proyecto. Pasé tiempo con ellos y apoyé a la comunidad. Para cuando empecé a fotografiar sus vidas, más o menos un mes después, estas personas ya confiaban en mí. Sabían que solo usaría las fotos con fines positivos.
¿Cómo hiciste las fotos?
Este proyecto me llevó tres años; no tenía prisa. Observaba las condiciones de luz natural para captar cada foto en el momento justo. Documenté un sinfín de eventos religiosos y festivales, y viví momentos de gran intensidad junto a esta gente. El trabajo fue creciendo y madurando de forma muy natural.
¿A qué retos te enfrentaste? ¿Y cómo fue trabajar con la cámara?
Para lograr mi objetivo de hacerme invisible, decidí trabajar con el equipo más ligero posible, sin trípode ni iluminación adicional. Todo tenía que ser natural. Por eso elegí una Q2 (y más tarde una Q3). Una cámara sencilla y rápida. Esta elección me recompensó con un conjunto de imágenes que me hizo sentir muy satisfecho y realizado.
El Equipo Utilizado por Franco
Metropoliz: el nombre, que personifica la ciudad y la urbanización, también describe la situación de escasez de viviendas (asequibles) en las ciudades...
El nombre Metropoliz lo eligieron los primeros residentes y activistas que ocuparon el antiguo polígono industrial de la Via Prenestina 913 en Roma en 2009. El nombre reflejaba la idea de crear una «metrópolis» inclusiva y multicultural, abierta a personas de diferentes nacionalidades, culturas y orígenes sociales. La «z» al final representa una cierta creatividad urbana y un espíritu joven e innovador. Además, el nombre pretendía representar un proyecto social y político centrado en la reapropiación de espacios abandonados y la autoorganización de comunidades marginadas. Espero que mis fotos hayan contribuido a documentar este proyecto.
Has llamado a tu serie «Grand Hotel Metropoliz», aunque la vida allí parece todo menos «grand-iosa».
«Grand Hotel Metropoliz» es tanto un homenaje al Copacabana Palace, la obra de Peter Bauza que me inspiró, como una forma de distinguirlo de los muchos otros edificios okupados de Roma. Comparado con ellos, aquí la vida sí que parece la de un gran hotel. Su modelo de vida es magnífico: un espacio compartido donde los niños pueden crecer a salvo, rodeados de arte y divirtiéndose. Fuera de este lugar, en Roma los niños deben ir acompañados de un adulto para cualquier actividad que no sea en su propia casa hasta los 16 años, para evitar peligros.
¿Qué hace que este lugar sea especial para ti?
Lo que lo hace especial son los residentes y el arte que los rodea. Sobre todo, es increíble su capacidad para disipar cualquier prejuicio en cuanto cruzas la puerta de entrada. Fue conmovedor y emocionante vivir en este oasis atemporal en medio de una metrópolis tan ajetreada como Roma.
¿Cuál es la situación actual en Metropoliz y qué pasará en el futuro?
Esta gente ha luchado mucho para poder quedarse en sus casas. La amenaza de desahucio se cernía sobre ellos como la espada de Damocles hasta que el Ayuntamiento de Roma se comprometió este año a comprar los edificios para construir pisos que se pondrán a disposición de los residentes con alquileres subvencionados. Por fin han ganado su batalla: en el futuro, tendrán viviendas en condiciones. Se conservará parte de la zona museística. Mis fotos servirán como registro histórico, y espero que encuentren aquí un hogar permanente.
Franco Buoncristiani
Franco Buoncristiani vive en Roma. En 1999 empezó a interesarse por la fotografía. Su trabajo se centra en temas sociales, sobre todo en los barrios periféricos de Roma, las nuevas migraciones y la fotografía callejera. Completó su formación fotográfica en Bolonia, en Foto Image y con Fulvio Bugani. Trabaja con una cámara Leica Q3 (antes Q2) y una cámara Leica M11 con los objetivos Summilux-M 28 f/1.4 ASPH., Summilux-M 35 f/1.4 ASPH y Summicron-M 50 f/2.
© Franco Buoncristiani. All rights reserved.