Odzala
Más de un millón de hectáreas de densa selva tropical, apenas un puñado de visitantes al día y gorilas que deciden hasta qué punto quieren acercarse: el Parque Nacional de Odzala-Kokoua sigue sus propias reglas. Mathias Depardon se lanzó a la aventura junto a la investigadora Magdalena Bermejo, con su Leica SL en la mano y plenamente consciente de que allí no es más que un simple invitado. En esta entrevista, explica qué se siente al encontrarse frente a un gorila de espalda plateada a cinco metros de distancia, y qué nos revelan estos animales sobre nosotros mismos.
La Entrevista con Mathias Depardon
¿Cuál fue tu primera impresión al llegar al Parque Nacional de Odzala-Kokoua?
Es un lugar muy especial. Con una extensión de 1,3 millones de hectáreas, Odzala-Kokoua es un mosaico de bosques pantanosos, sabanas boscosas y un laberinto de sistemas fluviales.
La selva tropical apenas deja pasar la luz directa; ¿cómo te las apañas con ese dosel arbóreo casi hermético y los contrastes extremos que crea?
Es complicado: fotografías a contraluz y en condiciones de luz, en general, muy malas, y el sujeto son primates vivos que trepan por árboles gigantescos. Además, apenas puedes moverte: como mucho, entre cinco y siete metros desde donde estás. Así que te pasas la mayor parte del tiempo esperando el momento adecuado, aquel en el que la mejor luz y los gorilas de las llanuras coincidan.
¿A qué distancia puedes acercarte realmente a los animales? ¿Y cómo decides cuándo levantar la cámara o cuándo abstenerte deliberadamente de hacerlo?
La mayor parte del tiempo mantienes una distancia de entre cinco y siete metros, pero eso puede variar según la situación; a veces he estado incluso más cerca de un espalda plateada, pero siempre es el primate el que se acerca a ti, y no al revés. Compartimos el 90 % de nuestro ADN con estos gorilas, lo que significa que a veces puedes interpretar sus reacciones de forma similar a las de un humano.
Magdalena Bermejo lleva muchos años investigando en Odzala. ¿Ha influido su perspectiva científica sobre los animales en tu forma de observar a través del objetivo?
Cuando visitas Odzala, contribuyes a financiar la investigación que llevan a cabo Magdalena Bermejo y su equipo. Estos gorilas de llanura están en peligro de extinción, y la investigación les proporciona un entorno seguro para su supervivencia. Es una experiencia única: el número de visitantes en el parque está estrictamente limitado. Sales al encuentro de los gorilas con un rastreador –que en su día fue cazador de gorilas– y un grupo de tres o cuatro personas, como máximo. Se trata de una situación extraordinaria que difiere claramente de los safaris que se realizan en otras partes de África. Solo pasas 30 minutos al día con un grupo de gorilas, ya que la idea es que no se acostumbren demasiado a la presencia humana. Los guías y rastreadores intentan intervenir lo menos posible: los primates deben mantener sus comportamientos habituales en la selva tropical y su vida no debe verse alterada.
¿Los propios rastreadores eran antiguos cazadores de gorilas?
Sí, es increíble ver hasta qué punto la formación y el contacto con Magdalena y su equipo han cambiado su forma de ver las cosas. La mayoría de los lugareños están ahora más conectados con su entorno natural y han llegado a comprender lo biodiverso –y al mismo tiempo frágil– que es. La investigación en la Reserva de Odzala permite a los lugareños ganarse la vida sin sacrificar el ecosistema de su región.
¿Hubo algún momento que te dejara un recuerdo imborrable?
Nuestro grupo estaba cerca de una familia de gorilas mientras el macho dominante estaba ausente; al acercarnos a ellos, él se abalanzó hacia nosotros desde lejos. Podía oír al gorila corriendo detrás de mí a casi 30 o 40 kilómetros por hora. Suponíamos una amenaza para él y su grupo, y estaba claramente furioso. La verdad es que fue un momento aterrador. Sin embargo, el guía y el rastreador manejaron muy bien la situación, y tuvimos que retirarnos en silencio tras encontrarnos cara a cara con este gorila de espalda plateada.
¿Qué distingue la fotografía en la selva tropical del Congo de la de otros lugares?
Son las dificultades a las que te enfrentas: la poca luz, los grandes simios en movimiento, el hecho de que apenas puedas moverte mientras haces fotos… Es todo un reto.
El Equipo Utilizado por Mathias
¿Qué podemos aprender al ver tus fotos, sobre los gorilas, y quizá también sobre nosotros, los humanos?
Que somos muy diferentes y, sin embargo, muy parecidos: como he dicho, los gorilas y los humanos compartimos el 90 % de nuestro ADN, lo que hace que nos parezcan muy humanos. Desempeñan un papel fundamental en la conservación de la biodiversidad en sus hábitats forestales: al buscar su alimento, permiten que multitud de especies vegetales tengan acceso a la luz del sol y prosperen.
© Benjamin Girett
Mathias Depardon
Este fotógrafo creció en Francia, Bélgica y EE. UU. Tras estudiar comunicación y periodismo, trabajó para el diario belga Le Soir antes de dedicarse a la fotografía de reportaje. Su enfoque inmersivo contribuye a la creación de proyectos de gran envergadura que abordan temas ecológicos y sociales. Sus trabajos se han publicado en numerosas revistas internacionales.
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