Entre la Sastrería y la Fotografía
El Arte de Observar
Para Chicho Webster, observar es una forma de entender el mundo. Ya sea en una sastrería, caminando por una ciudad desconocida o capturando una escena cotidiana con su cámara, su mirada está guiada por la curiosidad, la atención al detalle y el respeto por las cosas bien hechas. Emprendedor, defensor de la artesanía y apasionado de la fotografía, Webster nos comparte cómo estos universos se entrelazan en su vida y cómo Leica D-Lux 8 le permite registrar aquellos instantes que reflejan nuestra cultura y nuestra forma de vivir.
1. Tu trabajo consiste en observar a las personas. ¿Qué has aprendido sobre la gente a través de la sastrería?
Siempre he pensado que observar es mucho más importante que hablar. A través de mis proyectos he tenido la oportunidad de conocer personas con historias, profesiones y formas de entender la vida muy distintas, y eso me ha enseñado que detrás de cada persona hay algo interesante por descubrir.
Creo que esa misma curiosidad es la que me lleva a hacer fotografías. Me gusta observar sin intervenir, descubrir pequeños gestos, conversaciones, miradas o escenas que normalmente pasarían desapercibidas. Al final, tanto el emprendimiento como la fotografía me han enseñado que lo más valioso siempre son las personas.
2. Tus proyectos hablan mucho de tradición, oficio y excelencia. ¿Encuentras paralelismos entre el trabajo de un maestro artesano y el de un fotógrafo?
Completamente. Siempre he sentido una gran admiración por las personas que dedican su vida a perfeccionar un oficio. La sastrería también me enseñó a desarrollar la mirada. Más allá de la confección, es un oficio donde las proporciones, el equilibrio y los detalles lo cambian todo. Elegir un tejido, entender cómo cae sobre el cuerpo, encontrar las líneas adecuadas o lograr una silueta armónica requiere una observación muy cuidadosa.
Con el tiempo me di cuenta de que la fotografía comparte ese mismo lenguaje. La composición, la luz, las proporciones y el momento preciso son los elementos que convierten una imagen en algo capaz de transmitir una emoción. En ambos casos, el resultado no depende únicamente de la técnica, sino de la sensibilidad y de la capacidad de observar.
Al final, tanto una pieza artesanal como una fotografía tienen algo en común: ambas cuentan una historia y son capaces de perdurar en el tiempo.
Chicho Webster
3. Viajar suele cambiar nuestra forma de mirar. ¿Qué buscas cuando descubres un lugar por primera vez?
Viajar es una de las mejores formas de aprender a observar. Cuando llego a una ciudad no suelo empezar por los monumentos. Prefiero caminar sin un rumbo fijo, entrar en lugares que llamen mi atención, descubrir un pequeño taller, sentarme en una cafetería con personalidad o simplemente detenerme a observar cómo transcurre la vida local. Creo que es ahí donde una ciudad revela su verdadera identidad.
Nunca salgo con la intención de buscar una fotografía en concreto. Prefiero recorrer una ciudad con curiosidad, observar y dejar que las historias aparezcan por sí solas. La cámara simplemente me acompaña. Muchas veces, las mejores imágenes aparecen cuando uno deja de perseguirlas.
4. ¿Cómo encaja una cámara como la D-Lux 8 en tu rutina diaria?
De una forma muy natural. Es una cámara que puedo llevar conmigo todos los días sin que condicione mi forma de moverme. Me acompaña caminando por Madrid, durante un viaje, visitando un taller o simplemente tomando un café. Eso hace que siempre esté preparado cuando aparece un momento que merece ser fotografiado.
Para mí, la fotografía ha dejado de ser únicamente una afición, me ha enseñado a detenerme, a observar con más atención. Creo que el buen gusto nace precisamente de eso: de aprender a observar con calma, valorar el trabajo bien hecho y descubrir belleza en aquello que muchas veces pasa desapercibido.
Chicho Webster
Christian R. Webster (Chicho Webster) es un emprendedor, apasionado por la fotografía, el estilo clásico y la cultura del buen gusto. A través de diferentes proyectos empresariales, entre ellos Casa Sartorial en Madrid y Sastrería XVIII en Ecuador, promueve una cultura donde la artesanía, los oficios, la calidad y las experiencias con significado ocupan un lugar central.
Para él, tanto el emprendimiento como la fotografía parten del mismo lugar: la curiosidad por las personas, el respeto por las cosas bien hechas y el deseo de preservar aquellos momentos que reflejan nuestra cultura y nuestra forma de vivir.