En la España rural
La fotógrafa venezolana Ana María Arévalo Gosen viajó a zonas rurales de España para realizar un trabajo por encargo de la revista Bloomberg. Allí experimentó un ritmo de vida diferente. En esta entrevista, habla sobre pueblos deshabitados, los desafíos que enfrentan las comunidades que aún permanecen en estas zonas y los encuentros que han marcado su trabajo.
La Entrevista con Ana María Arévalo Gosen
¿Cómo surgió tu participación en este proyecto y qué fue lo que despertó tu interés?
El proyecto consistió en un reportaje encargado por Bloomberg, en colaboración con la autora Sabrina Nelson. Mi papel era acompañar visualmente su texto de la manera más humana posible.
El tema que abordábamos era la llamada España Vacía. A primera vista, el término puede evocar la imagen de pueblos abandonados, cuando en realidad en estas regiones sucede mucho más de lo que podría pensarse. Sin duda, existe una pérdida de comunidades y los problemas que esto conlleva, pero también hay avances positivos e iniciativas que están dando nueva vida a estas zonas. Era precisamente ese contraste el que quería mostrar.
¿Puedes contarnos un poco más sobre las tensiones que existen en estas zonas?
El término España Vacía describe las zonas rurales de España, aunque creo que este fenómeno puede observarse en todo el mundo. Cada vez más personas se trasladan a las ciudades y dejan atrás la vida rural. Como consecuencia, las estructuras que hacen posible la vida en estas zonas van desapareciendo: las escuelas cierran y se pierden hospitales y otros servicios esenciales. Esta situación es especialmente evidente en regiones como Castilla, León y Galicia. Al recorrer sus pueblos, encuentras casas abandonadas en las que el paso del tiempo ha dejado huellas muy visibles. En algunos pueblos apenas quedan tres habitantes.
Al mismo tiempo, son lugares maravillosos para vivir: están situados entre montañas, rodeados de naturaleza, y hay personas que trabajan para darles una nueva vida. Existen programas de financiamiento público, así como organizaciones privadas, que buscan incentivar a las personas a establecerse nuevamente en estas regiones.
Esto también puede ser un reflejo de lo que está sucediendo a nivel mundial. Si no cuidamos las zonas rurales, a las personas que producen nuestros alimentos y los paisajes que constituyen la base de nuestros medios de vida, ¿quién lo hará? Parece existir una gran desconexión entre la ciudad y el campo.
¿Recuerdas algún encuentro en particular?
Una de las personas que recuerdo especialmente es Ricardo Padín. Él y su familia llegaron desde Venezuela, mi país natal. Cuando los conocí en su hogar, en una pequeña comunidad rural, mi primera impresión fue la de un lugar que parecía bastante desolado: antiguas casas de piedra, edificios deteriorados y un paisaje que casi parecía sacado de una película. Sin embargo, cuando te quedas allí y conversas con sus habitantes, comienzas a comprender el alma del lugar.
Lo que me conmovió especialmente fue ver cómo Ricardo, quien había emigrado debido a la crisis en Venezuela, había encontrado un lugar seguro donde vivir con su familia y ofrecerles un futuro a sus hijos. Para muchas personas en Venezuela, contar con escuelas, hospitales y estructuras sociales que funcionen adecuadamente no es algo que pueda darse por sentado.
Fotografías tanto personas como paisajes. ¿Cuál es tu enfoque?
Solo tuve tres días para recorrer distintas regiones y crear una historia visual para este proyecto. En mi trabajo fotográfico, no me considero simplemente una observadora. Más bien, tiendo a sentirme como “el elefante en la habitación”, una expresión que Donna Ferrato utilizó alguna vez. Estoy muy presente cuando fotografío. Hago muchas preguntas e intento comprender realmente a las personas. Me dejo guiar por mi mirada intuitiva y procuro siempre tratar a las personas con respeto.
¿Qué te gustaría que tus imágenes despertaran en quienes las observan, especialmente en relación con el futuro de estas comunidades?
Si estos lugares, que son tan importantes para el sustento de muchas personas, dejan de recibir atención, ¿quién se ocupará entonces de las personas mayores, de los agricultores y de todos aquellos que cuidan estos paisajes? Esa es una de las preguntas que quiero plantear a quienes vean las imágenes. Al mismo tiempo, quiero dar visibilidad a una realidad sobre la que probablemente muchas personas fuera de España saben muy poco.
En España ya existen numerosos libros, investigaciones y proyectos relacionados con la España Vacía. Sin embargo, no estoy segura de que el tema se haya mostrado visualmente de manera suficiente a una audiencia internacional. Por eso quise mostrar el deterioro de estos edificios y comunidades, pero también transmitir una sensación de esperanza. Para mí era importante destacar el amor y la dedicación de las personas que están trabajando para dar nueva vida a estos lugares.
¿Qué equipo utilizaste para este proyecto y cómo te apoyó Leica?
La Q3 fue especialmente importante para este proyecto. Uno de los desafíos fue fotografiar los edificios y estructuras abandonados, ya que no soy fotógrafa de arquitectura. Gracias al lente de 28 mm, pude incluir gran parte del entorno incluso en calles estrechas y espacios reducidos, y mostrar las dimensiones de estos lugares. Quería mantener un estilo visual coherente a lo largo de toda la serie, por lo que trabajé con una exposición ligeramente más oscura. Esto me permitió conseguir una estética particular directamente al momento de fotografiar, en lugar de tener que trabajarla posteriormente en la postproducción.
Capturar momentos fugaces fue especialmente desafiante, pero la Q3 me permitió reaccionar de manera rápida e intuitiva. También utilicé la M10 para fotografiar detalles, texturas y retratos, especialmente por su excepcional nitidez y calidad de imagen.
Equipo:
Leica M10-R, Summicron-M 35 f/2 ASPH.
Leica Q3 con Summilux 28 f/1.7 ASPH.
El Equipo de Ana María
Conoce a Ana María Arévalo Gosen
Nacida en Caracas en 1988, Ana María Arévalo Gosen es una narradora visual cuyo trabajo se centra en la lucha por los derechos de las mujeres y las problemáticas medioambientales. Combina una investigación rigurosa con historias íntimas y, a través de sus proyectos, busca generar un impacto positivo en el desarrollo social.
En 2021 fue ganadora del Leica Oskar Barnack Award por su serie Días Eternos, que explora las condiciones que enfrentan las mujeres en prisión preventiva en Venezuela.
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