Hunter wlking on a mountain

En la tierra de los acantilados rojizos

09/07/2026
Huntress is using her Leica Geovid Pro

Para mí, contar con un equipo del que pueda fiarme es fundamental cuando viajo. No tener que preocuparme demasiado por si todo funciona es esencial.

Ilka Dorn

Si tuviera que mencionar un tipo de caza que me apasione especialmente, sería la caza de rebecos en montaña. Rara vez se ponen tan a prueba las destrezas y capacidades físicas de un cazador como en la caza de esta fascinante especie. No es solamente una cuestión de forma física y de preparación personal, sino también de resistencia, seguridad y, en función del terreno, cierto grado de ausencia de vértigo. Pero, además del reto personal, son sobre todo la belleza del entorno y los imponentes paisajes de montaña los que hacen olvidar rápidamente el arduo ascenso y hacen de esta aventura de caza algo muy especial.

Sunrise in the mountain and a hunter standing in the front

Madrugón en los Alpes Marítimos

Acepté una invitación para visitar los Alpes Marítimos franceses al norte de la Costa Azul. Me llevé mis pequeños y prácticos Leica Geovid Pro 8x32, y mi rifle llevaba montado el Leica Fortis 2-12x50i. Rasmus, mi guía de caza, me recogió en Niza y me llevó en coche directamente al coto de caza, al pie de la Tête de Rigaud, de casi 2000 metros de altura. Cansados por el viaje, hablamos un poco sobre los planes para el día siguiente y pronto me quedé profundamente dormida.

El despertador me despertó a las cuatro. Aún era de noche cerrada cuando nos dirigimos en coche al coto de caza.   Rasgaba el alba, se vislumbraban los primeros contornos de las montañas y una delgada franja anaranjada resplandecía en el horizonte. Todo apuntaba a que iba a ser un día magnífico.

Red rocks of the Maritime Alps

Un día repleto de desafíos

Rasmus aparcó el todoterreno en una meseta elevada. Ante nosotros se alzaba la sobrecogedora Tête de Rigaud, flanqueada por valles y rocas, ofreciendo ya de por sí un escenario impactante. «Deberíamos empezar a andar», susurró Rasmus. Decidimos circunvalar la montaña y peinar los valles desde arriba.

El ascenso fue agotador, ya que el terreno era rocoso y escarpado. La pizarra roja era porosa, y había que dar cada paso con sumo cuidado. Según salía el sol, la temperatura aumentaba, pero el paisaje compensaba todos los esfuerzos. Rasmus quería llegar a las terrazas de pizarra roja, peculiares protuberancias esculpidas por el viento, cubiertas de denso matorral de boj. Servía muy bien para ocultarnos, pero dificultaba mucho la localización de la caza.

Huntress in the mountains
Rebeco a la vista

Mientras exploraba visualmente una y otra vez el terreno rocoso con mis Leica Geovid, avistamos unos rebecos más abajo. Dejamos discretamente nuestras chaquetas y el equipo innecesario y avanzamos sigilosamente. El corazón me latía más rápido a medida que nos arrastrábamos hacia el borde del despeñadero. A nuestros pies se extendía una pequeña meseta, a unos 150 metros de distancia. Una cierva con dos cervatos cruzó por la zona. Decidimos llevarnos a uno de los jóvenes.

Disparo seguro en una pendiente pronunciada

Busqué una posición de disparo estable, pero la superficie rocosa era dura e irregular. La trayectoria del disparo debía ir cuesta abajo. Usé mis Geovid para medir la distancia hasta el blanco situado debajo de mí: 150 metros con un ángulo de unos 40 grados. Una rápida consulta de los datos balísticos en mis Geovid me confirmó que no necesitaba ajustar el visor del rifle, ya que el ángulo extremo del disparo implicaba que la distancia real era de solo 115 metros.

Uno de los dos cervatos se colocó a mi campo de tiro y apreté el gatillo, la cría se revolvió y desapareció entre los arbustos.

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Two hunters in the Maritime Alps

Alcanzar tu destino de forma segura con Leica ProTrack

El descenso para ir a recoger la presa resultó más difícil de lo esperado. Debido a la diferencia de altitud, tuvimos que dar un rodeo y enseguida nos desorientamos entre los altos y densos matorrales. Por fortuna, mis Geovid cuentan con la función Leica ProTrack, que me permitió ubicar rápidamente el punto de impacto a través de mi teléfono móvil y Google Maps, empleando la distancia estimada previamente.

Me sentí tan aliviada que le di un abrazo a Rasmus. Nos encargamos de recoger la presa y la llevamos a la sombra. Nos enzarzamos en una afable discusión sobre quién debía acarrear la pieza de caza. Al final, ganó el caballero y emprendimos el camino de vuelta, muy satisfechos.

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Sign of success