
Imágenes como puentes
Con motivo del centenario de Leica, la fotógrafa documental habla sobre la inspiración y la responsabilidad creativa, y analiza los paralelismos entre su trabajo en Asturias y las icónicas imágenes de Estambul de Ara Güler como testimonio del cambio social.
100 Años de fotografía Leica: ¿Qué piensas al respecto?
Este aniversario es un hito increíble, no solo para la marca Leica, sino para la fotografía en sí. El trabajo pionero de Leica no ha dejado nunca de ampliar los límites de la fotografía en los años posteriores. La historia de Leica refleja un profundo compromiso con la artesanía y la innovación y se ha convertido en sinónimo de fotografías icónicas y narración de historias. Para mí es todo un honor y una responsabilidad formar parte de este legado con mi exposición. Durante la misma, reflexiono sobre cómo ha evolucionado el medio y cómo nosotros, como creadores de imágenes, continuamos la tradición para así documentar el mundo con precisión técnica y profundidad emocional.
¿Cómo ha influido el trabajo de los ganadores del LHOF en tu trabajo?
Los trabajos de los ganadores del Leica Hall of Fame siempre han sido una fuente de inspiración para mí. Sus fotos van más allá de la estética, cuentan historias que llegan a un nivel humano. La capacidad de Sebastião Salgado a la hora de documentar la humanidad y el medioambiente ha influido, por ejemplo, en mi forma de enfocar los proyectos a largo plazo. De forma similar, el trabajo de Ara Güler, rico en textura y arraigado en la cultura de Estambul, me recuerda lo importante que es conectar con el alma de un lugar. Estos fotógrafos demuestran que el trabajo documental no consiste solo en capturar momentos, sino también en preservar historias y emociones, una filosofía muy similar a la mía.
¿Qué similitudes o diferencias se evidencian en este diálogo?
El diálogo entre mi trabajo y el de Ara Güler revela tanto similitudes como diferencias. Por un lado, ambos nos centramos en documentar transiciones: el Estambul de Ara Güler refleja una ciudad entre la tradición y la modernidad, del mismo modo que mi proyecto en Asturias captura la transición de la minería del carbón a la energía verde. Ambos exploramos temas como la identidad, la resiliencia y el cambio. Por otro lado, nuestros lenguajes visuales son diferentes. Su fotografía callejera en blanco y negro irradia espontaneidad, mientras que mi trabajo adopta un enfoque más íntimo y combina retratos, paisajes y elementos simbólicos para transmitir una narrativa más completa. Juntos, nuestros trabajos forman una conversación apasionante sobre cómo los lugares y las personas se adaptan al paso del tiempo.
¿Qué fotografía de la selección de ganadores del LHOF te gusta más y por qué? ¿Puedes describirla brevemente?
Una imagen que me gusta especialmente es la foto de Ara Güler de los pescadores de Kumkapı que regresan al puerto con la primera luz del amanecer. La composición es maravillosamente compleja y captura la interacción de la luz, la textura y el movimiento. No es solo un retrato de pescadores, sino también una representación poética de su relación con el mar. La suave luz de la mañana, combinada con la energía dinámica de la escena, crea una imagen atemporal e impresionante. Admiro mucho esa capacidad de transmitir tanto la dureza como la belleza de un estilo de vida, y aspiro a reflejarla en mi propio trabajo.

¿Qué papel desempeñan las galerías en la era de los medios digitales y, en particular, en tu trabajo?
Las galerías siguen siendo importantes en la era digital. Aunque las plataformas digitales permiten una mayor difusión, no suelen ofrecer la intimidad que proporcionan los espacios físicos. Una galería crea un entorno en el que los espectadores pueden interactuar con una obra tal y como fue concebida originalmente: con tranquilidad, intensidad y con la posibilidad de tocarla. Para mi trabajo, que a menudo combina elementos conceptuales y documentales, es esencial exponer en una galería. Aquí puedo controlar la narración a través del comisariado, el alcance y la presentación, y así ofrecer una experiencia más rica y matizada. Las galerías también fomentan el diálogo y la conexión, y sirven como espacios en los que las historias pueden llegar realmente al público.


Lys Arango:
Por lo general, la fotógrafa y escritora española vive en el lugar donde trabaja, pero actualmente reside en París. Es licenciada en Relaciones Internacionales y tiene un máster en Periodismo. Entre 2016 y 2019 trabajó en 17 países afectados por graves crisis alimentarias. En la actualidad, su trabajo se centra en temas humanitarios desde una perspectiva fotográfica y en cómo estos confluyen en contextos históricos y culturales.

Ara Güler:
Ara Güler ha hecho fotos inolvidables de la metrópoli turca de Estambul a lo largo de más de seis décadas. Sus fotografías en blanco y negro reflejan el amor y la cercanía que siente por su ciudad natal, donde nació en 1928 en el barrio de Taksim como hijo de un prestigioso farmacéutico de ascendencia armenia. Tras licenciarse en Economía, decidió convertirse en fotoperiodista. Con su Leica, hizo fotografías por todo el mundo, porque nunca quiso ser considerado únicamente como el cronista de la gran ciudad turca: «La gente me llama el fotógrafo de Estambul, pero yo soy un ciudadano del mundo. Soy fotógrafo del mundo». En 2016 recibió el premio Leica Hall of Fame Award por toda su obra.