Expedition in the Antarctic

Explorar la Antártida por mar

09/10/2025

Acerca de la capitana Fia Antolkovic Wistrand:

Mi primera expedición en aguas polares se remonta a 2015. Acababa de terminar mis estudios universitarios y mi último periodo como guardiamarina a bordo del buque rompehielos polar sueco Oden. El destino hizo que les faltara un marinero de cubierta para su próxima expedición de verano, así que acabé navegando por las gélidas aguas del noreste de Groenlandia, y lo disfruté muchísimo.

Al año siguiente, regresé para una segunda expedición con el Oden; esta vez con destino al polo norte geográfico. Más tarde ese mismo año, en 2016, pasé a ocupar un puesto de oficial en un crucero de expedición. En diciembre, pisé la Antártida por primera vez.

Desde entonces, ha sido una auténtica locura de navegación. Me he pegado seis temporadas en el Ártico y ocho en la Antártida, con aventuras entre medias que me han transportado a costas de témpanos de hielo, atolones arenosos, ciudades exóticas y aldeas remotas. He ido ascendiendo en el escalafón, desde marinera de cubierta hasta capitana, y ahora soy piloto especialista en hielo. Llevo diez años atravesando el hielo, viviendo aventuras y la magia que entraña la exploración de los confines del mundo, y no cambiaría esas experiencias por nada del mundo.
 

Captain Wistrand with her Leica Noctivid
¿A dónde ha viajado y qué ha estado haciendo en sus viajes?

Durante los últimos años, he pasado todos los inviernos del hemisferio norte —verano austral— en la Antártida, y esta temporada no ha sido una excepción. A principios de diciembre de 2024, volé a Punta Arenas (Chile) donde tuve unos días para equiparme y prepararme para mi próxima misión como piloto de hielo. 

Las funciones de un piloto de hielo son respaldar y asesorar al capitán y al equipo del puente mientras navegan por aguas heladas. Algunos buques tienen la obligación de llevar un piloto de hielo a bordo en aguas polares, mientras que otros lo reclutan solamente para aportar conocimientos especializados y experiencia adicionales al equipo de puente. 

Pasé cerca de un mes y medio recorriendo la península antártica, disfrutando de mi mejor vivencia de expedición, con un fiel par de lentes Noctivid al hombro, siempre listos para lo que el hielo o la fauna pudieran depararme.
 

Captain Fia Wistrand with Leica Noctivid in hand

Contar con un buen par de prismáticos es absolutamente crucial en mi ámbito de trabajo. Siempre los llevo colgados del hombro, ya sea para surcar el hielo o para avistar fauna salvaje.

Captain Fia Antolkovic Wistrand

¿Qué fauna pudo observar durante su visita?

Encontramos las tres especies de pingüinos más comunes en la península: el barbijo, de Adelia y el papúa. Montones de ballenas jorobadas nos escoltaron mientras navegábamos por la península, y nos topamos con una manada de orcas bajo el sol del atardecer. Un rorcual aliblanco acaparó el protagonismo, ya que se quedó con nosotros durante horas: curioso, juguetón e increíblemente interactivo. La llamamos Val, porque era el día de San Valentín, y casualmente «Val» significa «ballena» en sueco. Los avistamientos de focas tampoco nos decepcionaron: focas leopardo, elefantes marinos, focas de Weddell y focas cangrejeras hicieron acto de presencia. Y, sobre todo, un sinfín de aves marinas nos acompañaron por el estrecho de Drake mientras nos abríamos paso por esas famosas, o tal vez infames, aguas.

Sunset in the antarctica
¿Qué utilidad tienen los prismáticos para su profesión?

Son una de mis herramientas más valiosas, junto con los radares del buque, cuando ejerzo de piloto de hielo. Dependo de ellos para interpretar el hielo que hay por delante y para hallar una ruta (paso) segura por la que pueda navegar la embarcación. Mientras que el radar indica dónde está el hielo, los prismáticos me sirven para evaluar a qué tipo de hielo nos enfrentamos y si es del tipo que podemos atravesar o del tipo que tenemos que esquivar.

Hay hielo que se encuentra a poca profundidad en el agua y es posible que no lo detecte el radar. En esos casos, los prismáticos son imprescindibles para explorar las aguas que tenemos por delante, asegurándonos de que no nos pase desapercibida ninguna masa de hielo furtiva. 

Contar con un buen par de prismáticos es absolutamente crucial en mi ámbito de trabajo. Siempre los llevo colgados del hombro, ya sea para surcar el hielo o para avistar fauna salvaje.
 

Leica Noctivid on the ship
¿En qué medida le ayudaron los Leica Noctivid en sus tareas de observación durante el viaje?

Los Noctivid cumplieron con creces las expectativas. Este invierno, mi función abarcaba una combinación de piloto de hielo y apoyo al equipo de guías, por lo que pasé mucho tiempo trabajando sobre el terreno, además de mi trabajo habitual en el puente de mando. Los Noctivids resultaron ser inmensamente valiosos en ambos contextos. Me sirvieron para avistar especies increíbles para nuestros clientes, de tal manera que pudieron ver de cerca algunas de las criaturas más singulares que existen. Por otro lado, resultaron vitales a la hora de apoyar al equipo de puente en el hielo, ya que nos proporcionaron una visibilidad nítida y definida que nos permitió avanzar por la vía segura. En resumidas cuentas, los grumetes Noctivid estuvieron a la altura de todas las tareas que les asigné.